lunes, 2 de abril de 2018

Receta: Filloas (de leche)

Las filloas son un típico postre gallego, bastante similar a los crepes franceses.
Digo postre porque lo habitual es tomarlas como dulce, pero al igual que los crepes admiten una gran variedad de rellenos salados. ¡Incluso hay quien las usa para preparar canelones!

La versión más única es la de filloas de sangre que preparamos durante la mantaza, y que ya publiqué en su blog en sus momento, pero hoy traigo una receta de filloas para preparar cualquier día.


En mi caso las hice para rellenas con hummus y espinacas, pero me sobraron unas poquitas... y las rellené de nata montada para tomar un postre goloso.
Les hubiese quedado de lujo un poco de chocolate caliente para decorar, pero como fue todo un poco improvisado no llevan nada más.

La foto también es un poco improvisada, porque la verdad es que quería hacer una foto del montoncito de filloas antes de rellenar pero había algunas manos avispadas que iban cogiendo del plato según salían de la sartén.

Aviso: Si haces filloas en casa haz bastante cantidad. Porque sieeeeeeempre hay alguien atacando el plato.
Tan típico como las filloas mismas.

Ingredientes

  • 1/2 litro de leche
  • 200g de harina
  • 4 huevos
  • 50g de mantequilla (opcional)
  • sal
  • agua
  • aceite u otra grasa

Preparación

Derretimos la mantequilla y dejamos que se enfríe ligeramente.
Batimos los huevos con la leche, la mantequilla derretida y una pizca de sal.
Si queremos añadirle algún aroma (por ejemplo un poquito de vainilla, o canela, o ralladura de limón) podemos hacerlo en este momento. ¡Al gusto del consumidor!

Agregamos la harina y mezclamos bien, deshaciendo los grumos.
Podemos dejar reposar este amoado en el frigorífico (yo lo dejo al menos media hora) y al retirarlo removemos para evitar que se pose mucho al fondo.

Para preparar las filloas necesitamos una sartén con buena antiadherencia.
La engrasamos ligeramente (un trocito de tocino pinchado en un tenedor es ideal, pero un pincel con un poquitín de aceite puede valer) y repartimos medio cucharón de el amoado. Lo repartimos por toda la sartén girando suavemente la sartén.
Cuando vemos que está hecha en los bordes, la cogemos por una esquina (con los dedos, o si no somos muy valientes nos ayudamos de una espátula o similar) y la giramos con decisión. Dejamos que se termine de hacer por el otro lado.

La primera filloa es siempre para quien cocine, pues es importante probarlas.
Deben quedar bien finitas. Si nos queda gruesa añadimos algo de agua al amoado para que se suelte.
Si vemos que no cubrimos el fondo de la sartén o que por el contrario nos hemos pasado, calculamos qué proporción del cucharón hemos de llenar.

Y repetimos los pasos anteriores para cada filloa. Las vamos amontonando en un plato.
Si queremos preparar de forma tradicional, espolvoreamos con azúcar y canela una a una, aún calientes. Si las queremos utilizar para otras preparaciones (dulces o saladas) no es necesario.

2 comentarios :

  1. Me encantan las filloas. Cómo he vivido en Galicia unos cuantos años, aprendí a hacerlas y la verdad es que están buenísimas.
    Saludos

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    Respuestas
    1. Lo cierto es que son deliciosas y de lo más versátiles.
      ¡La verdad es que me dan ganas de hacerlas con más frecuencia!

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