jueves, 4 de enero de 2018

Un sencillo menú de fiesta

Os contaba en mi última entrada que me había tocado elaborar un menú para fin de año a toda prisa, sin tiempo de ensayos ni pruebas, así que tocaba elaborar platos conocidos y a prueba de errores.

Como mi forma de cocinar es en general muy sencilla pues platos sencillos tenían que ser, y a ser posible que se pudiesen preparar el día antes para no estar metida en la cocina justo cuando la familia empieza a juntarse y lo que quieres en realidad es estar con ellos.



Así que aquí os traigo nuestro menú sin pretensiones, válido para cualquier día un poco especial.
Eso sí, al final lo simplificamos al máximo porque un virus con muy mala leche eligió el peor momento y parte de los ya pocos comensales no pudieron asistir.


Entrantes


En mi familia siempre ha habido costumbre de preparar unos entrantes sencillos para tener en la mesa a modo de recepción, para ir picando antes incluso antes de sentarse a cenar.

  • Una tabla de embutidos y quesos variados
  • Volovanes rellenos de crema de queso, unos con jamón y otros con gambas y surimi
  • Bocaditos de pan tostado con paté


Primer plato


Este flan de zanahoria y calabacín es básicamente el mismo que preparo en el microondas, pero adaptando la receta para preparar una cantidad mayor al horno.
Es muy sencillo y jugoso, y si picas las verduras como hice en esta ocasión es perfecto para los que no gustan de encontrarse trocitos. Además se puede hacer con antelación y servir templado o frío.

La receta adaptada la publicaré también dentro de unos días.


Segundo plato

Mi primera idea para el segundo plato era merluza, pero como todos los astros se alinearon en mi contra tocó tirar de plato de carne.
Tampoco me compliqué, ya veis, con unos solomillos de cerdo laqueados que ya había preparado para la familia hace años (y que sabía que les gustaban a todos) acompañados por espárragos trigueros y tromatitos a la plancha.




Postre

Como somos todos muy golosos quería hacer un postre especial, pero ligero.
Que para excederse ya estaban todos los turrones, mazapanes y demás bocaditos típicos que llenaban la mesa a continuación.

Esto que veis aquí es un vla, una receta holandesa que me encanta pero hacía mucho que no preparaba.
Y que, sí, me comprometo a publicar en este año que empieza.



Y, claro, para rematarlo las 12 uvas que no pueden faltar.
Aunque hicimos trampa y este año nos inventamos las campanadas un buen rato antes de que realmente tocasen.
Pero eso ya es otra historia.

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