jueves, 28 de noviembre de 2013

Receta: Bolitas de queso

¡Allá vamos con otra receta fácil y resultona!

Estas croquetillas de queso se preparan enseguida, ya que la masa no necesita enfriar tanto como una bechamel para ser trabajable; no necesita ningún ingrediente especial o raro, seguro que ya tenemos todo lo que necesitamos por casa; y además quedan la mar de ricas.


Podemos utilizar el queso que más nos guste, ese trocito que se nos ha ido quedando en el fondo de la nevera, ese paquete de queso rallado que no vemos forma de acabarnos, lo que queramos.

Y si nos apetece darle un toque distinto, añadimos hierbas aromáticas a nuestro gusto y se convierte en un simpático entrante para compartir.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Receta: Cachopín de cerdo (Cordon Bleu o Sanjacobo de cerdo)

Reconozco que hay ciertos platos a los que ya no sé ni como llamarlos.
Como a este, por ejemplo.

Hace un tiempo hubiera dicho que es un sanjacobo con filete de cerdo, porque para mí los sanjacobos siempre han sido eso, queso y fiambre recubiertos normalmente de alguna carne, empanados y fritos.
Pero igual era solo en mi casa, porque ahora parece que los sanjacobos son solo el fiambre y el queso. Y que se compran directamente en la sección de congelados.
Y este plato definitivamente no se le parece.

También podría hacer dicho que es un cordon bleu de cerdo.
Hubo una época en la que parecía que todos los restaurantes (todos a los que yo me podía permitir ir, vamos, los no muy caros) tenían ese plato en su menú. que para mí era lo mismito que el sanjacobo pero con nombre francés. Supongo que así gana caché o algo.
Pero se me hace raro, quizás porque es un tipo de nombre que no he utilizado nunca.

Hace algún tiempo que en casa hago cachopos, que me gustan mucho, y son un plato asturiano que va en la misma línea.
Por aquellas zonas los hacen con distintas carnes, con pescado... pero yo siempre asocio el cachopo con la carne de ternera, no sé si por ser más típico o simplemente porque me coincidió probarlo la primera vez.
Así que también podría ser un buen nombre, ¿no?



En fin, que no me aclaro, asi que por mí cada uno puede ponerle el nombre que quiera, que lo llames como lo llames resulta la mar de jugosito y apetecible, de esos platos que te hacen volver a sentirte como un peque.
¡Qué rico!


viernes, 22 de noviembre de 2013

Receta: Bacalhau à Zé do Pipo

Vuelvo al ataque con otra receta portuguesa de bacalao.
Si es que no me canso de decirlo, que es cruzar la frontera y encontrarte con unos platos de bacalao que son para chuparse los dedos.

Este luce mucho si se sabe darle una bonita forma al puré con la manga pastelera, pero como yo soy una patana de primera categoría para esas cosas pues queda un churro y ya.
Cosa que no importa mucho porque estar está igual de bueno, jajaja.


El nombre por lo visto hace referencia a un popular cantante folk y humorista portugués, llamado evidentemente Zé do Pipo, cuyo estilismo es mucho peor que el de mi pobre puré de patata y con discos de títulos tan curiosos como "Si yo cocino, no lavo".


O eso me dijeron unos portugueses. Otras fuentes apuntan a que es el nombre del dueño de un restaurante, pero, admitámoslo, esa versión es mucho menos graciosa.


martes, 19 de noviembre de 2013

Receta: Quiche de calabaza

Al final me rendí a la evidencia y acabé creando una página de facebook para este blog, para que los amigos que no suelen seguir este tipo de publicaciones pero quieren enterarse de lo que ando guisando puedan cotillear un poquito más fácilmente.

Dejo el enlace también en el menú lateral, para que todo aquel que quiera seguir mi blog en esa plataforma no tenga que andar rebuscando mucho.
Sea como sea, ¡gracias por leerme! <3


Ah, y la receta, la receta. Que me lío hablando de otras cosas y me despisto.

Resulta que tengo una calabaza en casa, que la compras para cualquier receta pero resultan tan grandes que hay que hacer variedad de inventos con ellas para acabarlas.
Digo tengo, y no tenia, porque aún me queda calabaza para rato, jeje.

Uno de los clásicos de esta casa (de los platos "míticos", como dice uno que yo me sé) es el hacerla en quiché.
Reconozco que me gustan mucho este tipo de tartas saladas, y aunque esta no es precisamente la receta más sencilla ya que la calabaza requiere un ratito para ser cocinada previamente, la verdad es que lo compensa con lo buenísima que está.


viernes, 15 de noviembre de 2013

Receta: Albóndigas al jengibre con salsa de yogur y menta

Confieso que llevo unos días algo perezosilla con esto del blog.
A algunas recetas no me apeteció ni siquiera hacerles una mísera foto, y cuando ya me animé a pillar la cámara para retratarlas no terminaba de decidirme a redactar la receta.
Y no es por falta de haber probado algún que otro plato nuevo, no, es pura pereza otoñal.

Pero para redimirme hoy traigo una de esas recetas fáciles y rápidas pero con un toque diferente.


Albóndigas de carne con un toque de jengibre que se hacen en un periquete, y una salsa de yogur con menta fresca que nos lleva aún menos tiempo.
¿A que suena apetecible?

Vamos, que todo depende de cuánto nos queramos complicar con el acompañamiento.
Yo opté por hacer un poco de arroz frito, pero si preferimos unas verduritas a la plancha la verdad es que se convierte en un plato completísimo para hacer en un cuarto de hora.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Sin colorantes ni conservantes

Las modas cambian.
Pero no solo las de estilismo o las de decoración, ni tan siquiera me refiero a las de alta gastronomía.
Las modas nutricionales también han ido evolucionando sin parar.

Hoy en día hay muchísima información disponible sobre casi cualquier tema, y la alimentación saludable no es la excepción, pero llega a un punto en que es tanta tanta tanta la diversidad de fuentes y enfoques que resulta hasta confusa.
Y, claro, luego llega la publicidad para liarnos aún más, para inducirnos a pensar (pero sin decirnos nunca nada por las claras, claro está, que no se quieren meter en líos) que tal o cual producto o ingrediente es más o menos recomendable.

Una moda muy en auge últimamente es la de lo natural, sin aditivos, sin E-no-sé-cuantos, sin "productos químicos", lo ecológico, lo bio.
Hay detractores y seguidores de esta moda, algunos muy expositivos y altamente ruidosos, pero como con casi todo suelo ser de la opinión que ni tanto ni tan poco.



Me encanta tener productos de la huerta o de producción doméstica (los calabacines, las manzanas y las cerezas son de mi santa madre, tengo mi plantita de menta en casa, el romero nace salvaje aquí junto al río, los huevos siempre que puedo caseros, etc.) pero sobre todo es porque están mucho más buenos. ¡Para qué vamos a negarlo!

Prefiero cocinar en casa a comprar platos preparados, pero mi motivo es que creo que es el mejor modo de controlar lo que comemos.
Y, sí, me gustan más los productos frescos, prefiero mil veces pedirle al carnicero que me prepare la pieza de mi elección a mi manera antes que comprar una bandejita de esas que venden en el supermercado (¡además mira que generamos basura!).

Pero aún asi no puedo evitar que me entre un poco la risa floja cuando veo el consabido cartelito de marras en plan colorido y llamativo, como si fuese la panacea:

Sin colorantes ni conservantes


lunes, 4 de noviembre de 2013

Receta: Aceites aromatizados al romero y a la naranja

La receta de hoy no es un plato de comida, no.
Es algo mucho más sencillo, pero que resulta encantadoramente práctico: un par de ideas para aceites aromatizados a nuestro gusto, que nos permiten darle un toque diferente a un plato sin complicarnos la existencia.

Como aquí nacen unas plantas de romero silvestre la mar de majas, aproveché para hacer un aceite de hierbas con ese aroma que tanto me gusta.
Es genial para añadir a un plato de pasta o a un arroz en blanco y eliminar toda la sosez de un plumazo, o para regar nuestra pizza antes de hornearla añadiéndole un deliciosao aroma a romero.

Además preparé unas recetas con cítricos que me dejaron unas pieles sobrantes a las que, por supuesto, había que buscarles una nueva utilidad.
El aceite a la naranja que preparé tiene un aroma refrescante, perfecto para añadir a una ensalada u otro plato fresco.



La idea es de lo más simple, la técnica terriblemente básica, y las variaciones posibles infinitas.
Estas dos recetas son, al fin y al cabo, una idea. ¡Pero podemos aromatizar nuestro aceite como más nos guste!