jueves, 29 de marzo de 2012

Receta: Rarebit

Ayer vi esta receta en Directo al paladar y no pude evitar prepararla para la cena.
Es una tostada de queso cheddar, receta galesa por lo visto, con una preparación muy muy sencilla y un resultado sabrosísimo.

¡El aspecto no hace justicia al sabor!


sábado, 24 de marzo de 2012

Caminante, no hay camino

El camino se hace al andar, y muy especialmente si este está lleno de maleza que es necesario apartar o pisar para poder seguir caminando.

Pero cambiar un poco los paseos en la ciudad por algo más natural merece mucho la pena.

Así que hoy decidimos hacer una ruta al castro de As Muradellas, aprovechando el buen tiempo.
Es una ruta corta y además muy sencilla, perfecta para patosas en baja forma como yo, y ya solo por el precioso paisaje merece la pena.
No llevamos cámara de fotos (¡menudo despiste!), pero afortunadamente en internet se puede encontrar (casi) de todo.





miércoles, 21 de marzo de 2012

Receta: Francesinha

La francesinha (léase francesiña) es un un plato típico de la ciudad de Porto, en Portugal, cuyo nombre dicen que es debido a que su creador estuvo emigrado en tierras francesas y al regresar a su ciudad natal decidió tomar algunas ideas de la cocina de ese país e integrarlas en un sandwich de estilo marcadamente portugués.


Existen muchas recetas de francesinha, muchísimas, pero todas se caracterizan por ser bocadillos calientes, cubiertos con queso fundido e inundados de una salsa que es la que realmente da el toque personal al plato.
Para el relleno del sandwich en sí mismo se puede optar por fiambre, un filete de lomo de cerdo, salchichas, chorizos, setas, verduras... Vamos, lo que se quiere.

Esta fue la primera receta de francesinha que hice, pero la salsa fue sufriendo sucesivas modificaciones hasta irse pareciendo cada vez más a la de mi francesinha de lomo.
Son todavía ligeramente diferentes, así que si quieres variantes yo no dejaría de probarlas ambas.


martes, 20 de marzo de 2012

Receta: Guiso de calabaza y pollo

Me gustan los libros de recetas pequeños.
Tengo un libro de recetas enorme, al que siempre llamo El libro gordo de Petete, con el que ya mi madre se inició en esto de las cocina. Pero esos libros son imposibles de hojear: necesitas ir a tiro fijo buscando una receta.
Por eso me gustan los pequeños, que me permiten echar un vistazo a todas las recetas que traen y seleccionar las que más me gustan.
Y si además vienen bien ilustrados y a un módico precio, son una tentación difícil de resistir.
Por eso me compré el titulado Cocina rápida, de la editorial NGV, cuando vi esta colección en el hipermercado.

La receta que figura en dicho libro es de filetes de pollo rellenos de verduras, pero personalmente preferí variarlo para que me valiese como plato único sin necesidad de preparar un acompañamiento.
Y como hay que aprovechar lo que hay en casa, muté los ingredientes un poquito.


El pollo añade un toque a un plato eminentemente vegetal.

lunes, 19 de marzo de 2012

Receta: Tarta de chocolate y plátanos

El arte de la bollería fina y tartas clásicas.
Así se titulaba el libro de pastelería profesional que tuve el descaro de utilizar como referencia para esta receta, y si hay suerte para otras en el futuro.
Tiene muchas recetas interesantes, aunque la mayoría son demasiado complejas para una cocinerilla de segunda como yo, y las que son aceptablemente sencillas requieren útiles que no me puedo permitir, técnicas que desconozco e ingredientes que no tengo a mi alcance.
Así que con un poco de imaginación y alguna simplificación he optado por hacerme esta tarta para mi cumpleaños, con un punto frutal pero muy muy goloso.

Sí, me quedó un pelín deforme, pero no por eso estaba menos rica :)

jueves, 15 de marzo de 2012

Recibiendo mi ropa

Y finalmente llegó la ropa que pedí.

Las cartas y los paquetes siempre despiertan en mí un punto de expectación. Especialmente si tienes que ir a recogerlos a la oficina de Correos.
Y, claro, volver a casa, abrir el paquete y probar la ropa fue todo uno.

La calidad de la ropa es correcta. Similar a la que te puedes encontrar en una tienda de moda con precios moderados (tipo Zara o H&M).
El color, quizás, lo más engañoso. Quizás sea culpa de mi configuración de pantalla, pero me imaginaba estas prendas en un tono ligeramente diferente. En cualquier caso, no es un problema.

Y algún detalle me lo imaginaba de otra forma, detallitos sin importancia, sí, pero me mosquea que no pueda volver a ver ahora las imágenes de las prendas que ya compré.
Para otra vez, guardo las imágenes en mi equipo y así me aseguro que lo puedo comprobar si lo deseo.

Además hay que admitir que el envío fue rápido. En pocos días tengo mi pedido en casa.

Conclusión:
En mi opinión, la relación calidad-precio de Kiabi es especialmente buena si, como he hecho yo en esta ocasión, aprovechas las ofertas.
Le echaré un vistazo de vez en cuando, porque con estos descuentos merece la pena comprarles alguna prenda de vez en cuando. Sobre todo aquellas que no me importa no poder probar.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Nueva tetera

El otro día se rompió mi tetera.

Todo un drama, porque cada vez me cuesta más encontrarle el gusto a los tés que vienen en sobrecitos individuales.
Es curioso, porque el resto de infusiones no me disgustan en ese formato. Lo mismo una menta que una mezcla frutal, raro es que tengan un sabor que me desagraden.
Pero lo que es el té, me suele parecer o bien de una calidad bastante discutible o bien excesivamente caro para 20 sobrecitos.

Así que ultimamente he comprado té a granel en Mistelánea. En una tienda física, eso sí, porque me gusta poder oler los tés. ¿Será una rareza mía?
Aunque ahora que ya he probado algunos que me gustan, quizás me anime a hacer algún pedido a través de la web...

Pero sin tetera no había plan, así que no me quedó otra más que comprar una nueva.
Y la quería lo más parecida a la que ya tenía, porque estaba muy contenta con ella. Así que ahora tengo otra tetera de émbolo. Cafetera de émbolo que dirán los que se dedican a bebidas excitantes de otra raza.

Sencilla. Práctica. Me encanta mi nueva tetera.


No podía tardar en estrenarla, claro que no, que ya me estaba apeteciendo una bebida calentita.
Mmm.

lunes, 12 de marzo de 2012

Receta: Pastel de carne y setas

Nunca había hecho un pastel de carne, pero al ver una receta en Directo al paladar y aprovechando que tengo a mano una carnicería en condiciones, me he decidido a probar a hacer una versión de este plato.

Lo de la carnicería lo digo porque siempre me ha dado algo de desconfianza el comprar carne que ya está picada. Serán prejuicios, no digo que no, pero en el fondo no puedo dejar de pensar que habrán aprovechado los peores trozos, los que tienen demasiada grasa o ya están resecos, para elaborar ese picadillo. Si puedo pedir un trozo de carne a mi gusto y me lo pican, entonces ya es otra cosa.

domingo, 11 de marzo de 2012

Receta: Quiche lorraine

La quiché es un plato muy cómodo porque caliente está delicioso, pero tampoco desmerece el comerlo en frío.
Unido a que hoy en día tenemos variedad de masas frescas disponibles, resulta facilísimo hacerla para un cena rápida, un pinchito frío o llevarnos de picnic.



Receta revisada el 12/03/2013.

viernes, 9 de marzo de 2012

Noesiterapia y ansiedad

Acabo de leer un libro sobre ese tema. La noesiterapia o curación por el pensamiento. Y eso que el término, hasta hace un par de días, me era totalmente desconocido.

El creador de esta terapia es el Dr. Ángel Escudero Juan, que por lo visto lleva realizando con bastante éxito trabajos quirúrgicos con anestesia psicológica desde los años 70, principalmente en la Comunidad Valenciana.

Según su libro, comienza a implementar este tipo de anestesia de modo paulatino, originalmente como ejercicios de relajación previos y complementarios a una anestesia química, pero finalmente experimenta para emplearla de forma única, sin necesidad de ninguna anestesia química en algunos casos.
 Probablemente la aplicación que me pareció más interesante se trata del parto naturalizado sin dolor, en el que las madres pueden disfrutar de una experiencia más placentera en un momento tan significativo, gracias a una preparación psicológica previa.

Esta terapia parece basarse basicamente en asumir que no va a haber dolor.
En principio parece una locura, pero si nadie discute que el malestar psicológico se puede somatizar, ¿por qué no puede ocurrir otro tanto con el bienestar psicológico?

El libro habla fundamentalmente del dolor,  aunque menciona otros males como el estrés.
Porque la capacidad para relajarnos, finalmente, no puede estar en otro lugar más que en nuestra mente.

No creo que me interese especialmente seguir una terapia de esta índole, puesto que tiene un toque que me resultó un tanto místico y no puedo evitar que mi yo escéptico se retuerza ante ideas como la del amor como fuerza redentora.
Pero de vez en cuando me viene bien que algo me recuerde que el pensamiento positivo es la clave para sentirse bien, muy indistintamente de los males que nos aqueje, porque produce en nosotros un efecto reparador que se extiende a todos los aspectos de nuestra vida.

He leído en alguna ocasión artículos con respecto a la ansiedad en los régimenes alimenticios.
Comemos porque tenemos ansiedad, nos ponemos a régimen porque comemos de forma ansiosa, los planteamientos restrictivos de nuestro régimen nos producen ansiedad... y nos metemos de lleno en un círculo vicioso.

En estos días no he sentido ansiedad ninguna por la comida; ahora que lo reviso soy consciente de comer menos ansiosamente de lo que lo hacía antes de empezar a plantearme el cuidarme.
Pensaba yo que era debido a que al incluír más alimentos en mi dieta (fundamentalmente fruta) hacía que tuviese menos apetencia por otros. Ahora me estoy replanteando esta idea.
Quizás el hecho de estar tan convencida de hacer lo correcto, de que mi enfoque es saludable, que no voy a pasar hambre, que me voy a sentir mejor en todos los aspectos, quizás esa forma de ver el cambio como una nueva rutina en lugar de como un régimen es lo que ha hecho que no se produzca ansiedad.
Y, sin ansiedad, seguro que me cuesta menos esfuerzo seguir cuidándome.

miércoles, 7 de marzo de 2012

De compras por internet

Tras pensármelo y repensármelo me he decidido a comprar ropa en internet.

En general no me supone ningún problema comprar a través de páginas web.
Si me paro a pensar qué proporción de libros, películas, música y utensilios he comprado en tiendas físicas y tiendas online en los últimos años probablemente la diferencia no sea mucha.

Para libros, definitivamente me quedo con la filial británica de Amazon.
Existe otra filial americana (en la que solo compré en una ocasión), otra japonesa (a la que hice más de un pedido friki) y muy recientemente una española (en la que, curiosamente, jamás he hecho pedido alguno) pero sin dudarlo me quedo con la de UK porque los libros en lengua inglesa resultan muy económicos y tienen un catálogo muy amplio.

Para el resto de cosas utilizo principalmente eBay, porque hay una inmensa variedad, tanto en calidades como en precios.  Apostaría a que es una de esas tiendas en las que realmente hay de todo.
Por ejemplo, mis primeros moldes de silicona los compré allí a un vendedor chino, cuando todavía era difícil encontrarlos aquí en las tiendas, y a un precio muy ajustado.
Siempre que voy a comprar algo online, comparo precios en eBay. Por si acaso.

Para la chatarra en general me recomendaron en una ocasión DealExtreme.
La verdad es que tienen cachivaches de lo más variados (cables, fundas para móvil, llaveros, etc.). Simplemente es un bazar chino gigante. Y online.

Pero, ¿comprar ropa online?
No te la puedes probar. No puedes ver bien los colores (que, obviamente, dependen de tu pantalla). No puedes tocar la tela para comprobar la bondad de los materiales.
Vamos, que siempre le he visto muchas desventajas.

Pero, de todos modos, me he decidido a probar.
He leído buenas críticas de una tienda concreta, llamada Kiabi, que además de buenos precios tiene tiendas físicas (una no muy lejos de mi localidad) en las que se podría realizar una devolución en caso de que hubiese algún problema. Porque eso de las devoluciones por correo, sin que te reintegren tu dinero de inmediato, era la desventaja que colmaba el vaso.
Además, tienen una amplia sección de tallas grandes que, para variar, no está totalmente compuesta de aburridas prendas diseñadas para mi abuela, sino para mujeres de hoy en día con algo más de carne que ese estereotipo que asumimos como media.

Y como los gastos de envío son gratuitos para compras de a partir solo 10€, las dudas se acabaron, y decidí hacer una mini-compra de prueba.

Lo mejor de hacer un pedido online, así a botepronto, es la elección de talla.
Parece que todas las tiendas online de este estilo (como ya lo hacían sus predecesoras de venta por catálogo) tienen su propia tabla de tallas.Te mides, buscas tus medidas en la tabla, y te indica la talla que utilizarás en todas las prendas de la tienda.
Así que no hay la duda en cada prenda de si tendré que pedir una 42 o una 48, que a veces la diferencia entre marca y marca son brutales.

Y, allá me voy yo, con mi cinta métrica en mano, a tomarme las medidas. Pecho, cintura y cadera.
Las cifras que obtengo me son simpáticas porque no me resultan muy diferentes de las que podía haber tenido hace unos años. 100-84-115.
Lo busco en la tabla, y dice que es una talla 46, XL o 3, según el formato de tallaje. Bueno, quizás sí que son algo diferentes después de todo, hace unos años hubiese usado una 40 o una L, pero hoy en día me veo con más frecuencia con una 46 o XL como las de esta tienda.

Pero, claro, con la cinta en la mano, una no puede evitar tener ocurrencias.
Recordé aquel artículo de prensa, en el que un especialista en cardiología mencionaba que la fórmula que consideraba más exacta al estudiar la incidencia del sobrepeso de un paciente sobre sus salud era simplemente la medición del contorno de la tripa, por su parte más amplia.
Y es que al leer aquel artículo me pareció de lo más lógico: todas las fórmulas de las que he oído hablar (IMC, por ejemplo) toman en cuenta factores sencillos como tu peso y tu altura, pero ignoran datos como tu constitución física, que varía de una persona a otra. Pero, ah, en la tripilla no hay huesos que jueguen a engañarnos, es casi todo grasa, grasa superflua que no necesitamos para nada. Una buena pista de qué es lo que nos sobra.

Pues eso. Que me medí.
Y, claro, me deprimí. 103 centímetros. En proporción con las otras medidas, ¡es un desastre!


Así que este pedido me vale para una cosa: reafirmarme en que tengo que empezar a cuidarme. Y en serio.
Y, además, que la dieta no es lo único. Aunque mis pequeños propósitos funcionan, y creo que gracias a llenarme de cosas buenas no me estoy zampando otras que son igual de ricas pero no tan saludables, estoy convencida de que necesito estar más activa.
Los paseos son un buen comienzo, pero tengo que empezar a mentalizarme de ir subiendo el ritmo poco a poco.
Y, claro está, volver a medirme para comparar.

lunes, 5 de marzo de 2012

Pequeños compromisos

Para comenzar este pequeño proyecto de vida saludable, creo que lo más realista es marcarme pequeños objetivos a los que pueda dar continuidad.
Me temo que si me marco objetivos demasiado difíciles solo sea capaz de mantenerlos durante unos días, y lo que realmente me interesa es buscar unas metas asequibles que pueda convertir en rutinas. Rutinas, ese es el quid de la cuestión, no se trata de hacer un régimen de adelgazamiento durante unos días, sino buscar unos hábitos más saludables.

Así que los primeros objetivos para mi rutina diaria serán los siguientes:

  1. Beber al menos un litro de agua. 
Soy una persona "de secano", que normalmente bebe bastante poco, pero la hidratación tiene una gran importancia en el correcto funcionamiento del organismo y no debería descuidarse.
Así que me he marcado ese mínimo, un litro de agua diario. Parece sencillo, pero de momento es lo que más me está costando recordar.
  1. Realizar algún ejercicio ligero.
Estoy en muy baja forma, así que ponerme a hacer un montón de ejercicio parece una forma de agotarse sin sentido e incluso de tener malestares físicos o lastimarse.
De momento me conformo con salir a dar un paseo todos los días, caminando a paso tranquilo. Y si además consigo que me acompañe alguien, se me hace mucho más entretenido.

  1. Aumentar la ingesta de frutas y verduras
Dicen que deberíamos tomar cinco raciones de frutas y verduras diarias.
Yo no soy muy fan de la verdura, salvo un par de honrosas excepciones, así que voy a intentar que la fruta supla cualquier deficiencia que pueda haber en esta área.
A media mañana, de merienda, de postre... una frutita siempre viene bien.


Ahora solo me queda confiar en que mi escasa fuerza de voluntad sea suficiente para cumplir estos pequeños compromisos.

domingo, 4 de marzo de 2012

El comienzo del camino

Me gusta comer. Siempre lo he considerado uno de esos pequeños grandes placeres de los que merece la pena disfrutar a diario. Otro placer, sin duda, la vida relajada.
Para qué negarlo, ¡soy una glotona!

Mi cuerpo es redondeado, y la verdad es que no me imagino siendo flaca. Tampoco creo que me gustase: mi cuerpo refleja ese yo glotón y levemente hedonista, ¿por qué no va a estar eso bien?
Pero confieso que en los últimos tiempos ha empezado a preocuparme el ritmo al que mi peso aumenta; hace tiempo que no se mantiene estable y no dejo de engordar. Eso no parece muy saludable.
Y jugarse la salud ya no me convence tanto.

Así que, aunque me pese, he decidido que es hora de empezar a cuidarse.
No pienso seguir un régimen estricto ni volverme una adicta al gimnasio, que eso no va conmigo, pero intentar ir mejorando mis costumbres alimenticias y aumentar mi actividad física puede ser una buena idea.
Y como eso de la constancia no es mi fuerte, he pensado que un diario, este blog, sería una buena herramienta de apoyo para no perderme por el camino.
¡Esperemos que funcione!

Así que iré colgando aquí, espero que con una cierta frecuencia, los cambios que voy adoptando para cuidar mi dieta así como los platos que preparo para disfrutarla plenamente. Porque, en el fondo, ¡no quiero dejar de ser una glotona!