Hay ciertos platos que suenan a clásico y tradicional, pero que en realidad una no ha visto delante en toda su vida.
El pollo en pepitoria no se ha preparado jamás en mi casa, ni lo he visto en una carta de un restaurante, ni nada de nada. Lo conocía de oídas, y ya. Pero aún así me suena a cocina de la de toda la vida.
Así que cuando vi la receta me animé a prepararlo.
La receta es un pelín laboriosa, pero la combinación del pollo con frutos secos queda muy rica, y el huevo lo convierte en un plato contundente, vamos, de los de no pasar hambre ni de lejos, así que acompañarlo con una sencilla ensalada es más que suficiente.
martes, 21 de mayo de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
Receta: Falafel
Curioso plato el falafel.
Se compone de unas bolitas fritas, muy parecidas a nuestras albóndigas. Parecidas por fuera, claro, porque por dentro no tienen nada que ver.
No son unas jugosas bolitas de carne, sino unos cundentes bocados de garbanzos gustosamente especiados con hierbas variadas.
Unos dicen que es originario de Egipto, otros que lo es de la India, aunque supongo que está tan popularizado por todo oriente próximo y oriente medio que podría ser de cualquier sitio. O de todos.
Claro que también hay variantes a lo largo de tantos países, con habas por ejemplo, aunque la que he probado yo hasta el momento la asocio sobre todo con la comida kurda.
La receta la vi en La cocina de Aisha, y supe que tenía que darle una oportunidad, aunque no tenía tan claro como ajustar las raciones para dos personas.
Con las cantidades que se indican a continuación, basta acompañar con una sencilla ensalada para tener todo un señor plato cundente para dos, pero si queremos hacerlo como entrante sería suficiente para cuatro.
Este plato pide además a gritos una salsa de yogur para acompañar, mejor la versión clásica o a lo sumo con unas pocas hierbas para no deslucir el curioso sabor del falafel.
Se compone de unas bolitas fritas, muy parecidas a nuestras albóndigas. Parecidas por fuera, claro, porque por dentro no tienen nada que ver.
No son unas jugosas bolitas de carne, sino unos cundentes bocados de garbanzos gustosamente especiados con hierbas variadas.
Unos dicen que es originario de Egipto, otros que lo es de la India, aunque supongo que está tan popularizado por todo oriente próximo y oriente medio que podría ser de cualquier sitio. O de todos.
Claro que también hay variantes a lo largo de tantos países, con habas por ejemplo, aunque la que he probado yo hasta el momento la asocio sobre todo con la comida kurda.
La receta la vi en La cocina de Aisha, y supe que tenía que darle una oportunidad, aunque no tenía tan claro como ajustar las raciones para dos personas.
Con las cantidades que se indican a continuación, basta acompañar con una sencilla ensalada para tener todo un señor plato cundente para dos, pero si queremos hacerlo como entrante sería suficiente para cuatro.
Este plato pide además a gritos una salsa de yogur para acompañar, mejor la versión clásica o a lo sumo con unas pocas hierbas para no deslucir el curioso sabor del falafel.
sábado, 18 de mayo de 2013
Receta: Hamburguesa de salmón
Más que hamburguesa, hamburguesón.
Que no es un plato pequeñito, nooooo, es un plato normal y este pedazo de monstruo lo ocupaba enterito.
Y todo porque me hice unos maxi-panecillos y había que llenarlos a conciencia.
Gente más razonable procuraría hornear unos panecillos para hamburguesa de un tamaño normal y luego hacerla doble, que al final es la misma cantidad de comida pero con menos pan, pero se ve que yo tenía el día bruto.
La hamburguesa de salmón realmente no tiene mayor misterio, es básicamente lo mismo que una hamburguesa de carne, con la diferencia de que al carnicero le puedes pedir que te pique bien picadito el corte que has escogido y si al pescadero le llegas a pedir que te haga otro tanto lo puedes dejar alucinando un buen rato.
Como salsa casera podeamos utilizar el clásico ketchup, porque al fin y al cabo es una hamburguesa, pero realmente le pega más utilizar una salsa de yogur (de mostaza si queremos un sabor más clásico, o de pepino si queremos algo fresco que rompa un poco).
O las dos, ¿por qué no?
Que no es un plato pequeñito, nooooo, es un plato normal y este pedazo de monstruo lo ocupaba enterito.
Y todo porque me hice unos maxi-panecillos y había que llenarlos a conciencia.
Gente más razonable procuraría hornear unos panecillos para hamburguesa de un tamaño normal y luego hacerla doble, que al final es la misma cantidad de comida pero con menos pan, pero se ve que yo tenía el día bruto.
La hamburguesa de salmón realmente no tiene mayor misterio, es básicamente lo mismo que una hamburguesa de carne, con la diferencia de que al carnicero le puedes pedir que te pique bien picadito el corte que has escogido y si al pescadero le llegas a pedir que te haga otro tanto lo puedes dejar alucinando un buen rato.
Como salsa casera podeamos utilizar el clásico ketchup, porque al fin y al cabo es una hamburguesa, pero realmente le pega más utilizar una salsa de yogur (de mostaza si queremos un sabor más clásico, o de pepino si queremos algo fresco que rompa un poco).
O las dos, ¿por qué no?
viernes, 17 de mayo de 2013
Receta: Salsa de yogur (y algunas variantes)
Si hay una salsa realmente fácil, es la salsa de yogur.
Si es que se hace en dos segundos, no hace falta ningún ingredientes raro, y es tan versátil que admite un montón de variaciones. ¿Qué más se le puede pedir?
Lo cierto es que la receta es tan, tan, tan sencilla que hasta da un poquitín de reparo el dedicarle una entrada en el blog solo a ella... así que de propina van unas cuantas variantes muy sencillas que utilizan esta salsa de yogur como base.
Al limón, a las finas hierbas, al curry, a la mostaza y al pepino.
Para adaptar al plato con el que queremos servirla.
Si es que se hace en dos segundos, no hace falta ningún ingredientes raro, y es tan versátil que admite un montón de variaciones. ¿Qué más se le puede pedir?
Lo cierto es que la receta es tan, tan, tan sencilla que hasta da un poquitín de reparo el dedicarle una entrada en el blog solo a ella... así que de propina van unas cuantas variantes muy sencillas que utilizan esta salsa de yogur como base.
Al limón, a las finas hierbas, al curry, a la mostaza y al pepino.
Para adaptar al plato con el que queremos servirla.
jueves, 16 de mayo de 2013
Receta: Crema de champiñones con queso brie
Hay temporadas en las que me pego una panzada de probar cosas nuevas y me dedico a darle vueltas a los ya demasiados libros de cocina que tengo y a las toneladas de recetas que tengo almacenadas en el ordenador, seleccionando para cada día al menos una novedad que poner en el plato.
En cambio hay otras en las que me paso semanas con los tres clásicos de siempre, sota, caballo y rey. O que me da pereza hasta coger la cámara para hacer una triste foto, buff, que parece que me hernio con el esfuerzo.
El blog, en cambio, va a su propio ritmo.
Ultimamente procuraba espaciar un poco la publicación, por eso de no estar muy pendiente de redactar en él, que a veces me da como perecita. Una que es así.
Claro que luego miro la lista de recetas pendientes y me digo "¡Madre del amor hermoso!" (o un análogo que incluya palabrotas) porque hay algunos platos que ya veo demasiado invernales para el tiempo que se nos avecina.
Así que a ver si me pongo las pilas y le doy un buen empujoncito al blog, que ya luego si tal cojo "vacaciones".
Como me gusta mucho el queso brie (cuando compro un trozo me lo zampo entero, bocado tras bocado, hasta que no queda nada... por eso compro siempre trozos pequeños) cuando vi esta receta en La cocina de los inventos supe que tenía que probarla.
El sabor a queso no es demasiado intenso, supongo que con otro tipo de queso más fuerte se hubiese notado más, pero la verdad es así que le queda muy bien a los champiñones.
En cambio hay otras en las que me paso semanas con los tres clásicos de siempre, sota, caballo y rey. O que me da pereza hasta coger la cámara para hacer una triste foto, buff, que parece que me hernio con el esfuerzo.
El blog, en cambio, va a su propio ritmo.
Ultimamente procuraba espaciar un poco la publicación, por eso de no estar muy pendiente de redactar en él, que a veces me da como perecita. Una que es así.
Claro que luego miro la lista de recetas pendientes y me digo "¡Madre del amor hermoso!" (o un análogo que incluya palabrotas) porque hay algunos platos que ya veo demasiado invernales para el tiempo que se nos avecina.
Así que a ver si me pongo las pilas y le doy un buen empujoncito al blog, que ya luego si tal cojo "vacaciones".
Como me gusta mucho el queso brie (cuando compro un trozo me lo zampo entero, bocado tras bocado, hasta que no queda nada... por eso compro siempre trozos pequeños) cuando vi esta receta en La cocina de los inventos supe que tenía que probarla.
El sabor a queso no es demasiado intenso, supongo que con otro tipo de queso más fuerte se hubiese notado más, pero la verdad es así que le queda muy bien a los champiñones.
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