domingo, 29 de enero de 2017

Receta: Pechuga de pollo con salsa de curry

Es hasta curioso que haya tantas y tantas recetas típicas de mi cocina (por fáciles, por rápidas, por socorridas) que no forman parte de mi blog.
¿Será justamente porque son tan sencillas que nunca me he complicado en ponerlas por escrito?
Quizás.
Pero por ese mismo motivo digo yo que habrá que reivindicarlas con más razón.

Así que aquí traigo una de esas recetas, que casi todos los meses acaba tocando tomar algún día porque además de ser rápida siempre tengo a mano todos los ingredientes.


Lo único un poco exótico sería el curry, pero a mí me gusta mucho y siempre hay un bote en casa (o bien de curry o bien simplemente de cúrcuma), así que cero complicaciones.

Y además es perfecta para preparar con antelación y luego dar un golpe de calor en el último momento.
Así que no hay excusas para no prepararla los días en los que llevo más prisa.

jueves, 19 de enero de 2017

Menú semanal

Uno de los blogs que he comenzado a seguir con mucho interés es Pan, uvas y queso.
Me gusta mucho su estilo porque no se complica demasiado con lo estrictamente estético del blog (hay fotos muy vistosas pero sin pretensiones fotográficas, en las que ves la comida que presenta y no todo un complicado montaje decorativo a su alrededor) pero sobre todo porque tiene recetas deliciosas, simples y con ingredientes que todos podemos encontrar facilmente.

Pues Alicia publica de vez en cuando un menú semanal en el que comparte algo más que recetas, también la organización de las comidas de su casa.
Me ha parecido una idea genial, ¡así que se la he copiado!





Este ha sido nuestro menú de la semana que ya toca a su fin.
Y, curiosamente, ahora que me pongo a la tarea de enlazar a las recetas es cuando me percato de que justamente los platos más típicos en nuestra casa, los que hago con frecuencia, nunca han sido publicados en el blog.
¡Me lo apunto como deberes!

lunes, 21 de noviembre de 2016

Receta: Filloas de sangre

No me he rendido de todo, no termino de abandonar mi pequeño blog.
Aunque sea esporádicamente sigue habiendo alguna que otra recetilla que me apetece probar a hacer, y que definitivamente me gustaría archivar aquí. Y compartirla con todo el mundo, ya que estamos.
Pero luego casi siempre me da pereza hacer las fotos y ya no digamos el ponerme a redactar la entrada.

Pero es que ahora que llega de nuevo el frío no he podido resistirme a intentar de nuevo hacer unas filloas de sangre. ¡Con lo que a mí me gustan!



Las filloas son típicas gallegas, y tradicionalmente se hacen de dos o tres variedades dependiendo de la zona.
Creo que las menos extendidas son las de caldo, que se hacen con caldo del cocido y por tener ese sabor característico se usan para acompañar platos salados.
Las más frecuentes en cambio son las de leche, que son similares a las crepes francesas, y que son tan versátiles que pueden servirse de postre (ahora en muchos restaurantes las acompañan con extravagantes y deliciosos rellenos) o rellenas de ingredientes salados.
Y, finalmente, están las de sangre. Que, sí, entre sus ingredientes llevan algo de sangre de cerdo, que aunque me imagino que a más de uno le disgustará solo pensarlo lo cierto es que quedan buenísimas.

Ese ingrediente es el que hace que lo normal sea consumirlas durante la matanza del cerdo, porque no se conserva fácilmente. Aunque hoy en día disponemos de congeladores me imagino que poca será la gente que haga acopio de litros de sangre.

En mi familia hace tiempo que no se cría un cerdo, por lo tanto no hay matanza, pero afortunadamente tengo una familia política que sí la hace y además ¡preparan unas filloas buenísimas!

Estos parientes míos, que no son unos parientes cualesquiera, son Os Parentes, así con mayúscula, comparten en su web la receta de las deliciosas filloas que las mujeres de su casa siguen preparándonos cada año.
Y una servidora ha intentado emularlas, a ver si con un poco de práctica consigo ser también una buena filloeira.


Esta es la segunda ocasión en la que intento hacerlas yo sola, y me han quedado demasiado gruesas para mi gusto. Podéis ver en la foto que son bastante gorditas (las filloas mejor si son finas). Y aún así no duraron nada de nada, jeje.

martes, 8 de marzo de 2016

Receta: Papilla de avena y manzana (para bebés)

Los bebés requieren todo nuestro tiempo, eso es innegable.
Así que estoy en una fase de cocina de subsistencia, bastante poco creativa, en la que repito mis platos clásicos de siempre y procuro cocinar por adelantado siempre que puedo, ¡porque nunca sabes que imprevisto vas a tener a última hora!

Y además hay que cocinar para el pequeño glotoncillo, que disfruta un montón de la comida sin importar si se trata de un puré de verduras o de un trocito de plátano que ha suplicado al ver a su padre comerlo.
Los potitos en esta casa no se estilan demasiado, porque del mismo modo que procuro no consumir precocinados tampoco me gusta dárselos a él, así que me ha tocado ponerme al día con el tema de cocinar papillas.

Tampoco es que tenga mucha ciencia: cocinar (sin sal), pasar por la batidora... y ya está.
Vale, eso para verduras, frutas y carnes está bien, pero ¿y los cereales? Pues también.



Por eso a veces hago papillas de fruta con copos de avena.
Los copos de avena son un cereal fácil de encontrar, aún más fácil de preparar, y las frutas con más agua ganan consistencia al hacerse papilla con cereales, con lo que es mucho más fácil dársela al peque.

Entre un papillita de vez en cuando y el obligado mordisquito de corteza de pan, ¡vamos servidos de cereales!